miércoles, marzo 21, 2007

VERBORRAGIA


Coger, morir, destrozar, gritar, acariciar, lamer, beber, reír, cantar, salir, entrar, pelear, seducir, gemir, doler. Rockear. Emborracharse hasta morir.
Divertirse, conocerse, escucharse, tocarse, disfrutarse, hablarse, llamarse, comunicarse, leerse, odiarse, reconciliarse, follarse, abrazarse. Aventurarse.
Extasiarse hasta lo obsesivo.
Nacer, nacerte, olerte, tocarte, mimarte, gritarte, destrozarte, amarte, desearte, matarte, hablarte, beberte, morderte, devorarte, consumirte, acariciarte, mirarte, cuidarte, quererte, despertarte.
Y dijiste no, cuando querías decir sí.
Imbécil.

miércoles, marzo 14, 2007

UNA SIMPLE CONVERSACIÓN


- Quiero un mino. Que sea la raja, entero bacán-. Me dice una amiga, quien lleva sola varios años. - ¿ Y para qué?- Le pregunto, considerando que ella tiene una vida bastante la raja. O sea, nadie le pregunta nada, hace lo quiere, y sale con cuántos estime convenientes.
- Es que echo de menos que alguien me llame por teléfono, que me celen, que alguien se preocupe por mi.
- Yo te llamo, y me preocupo harto por ti- le respondo.
- Pero contigo no tengo sexo, po.
- Ha! Entonces se trata sólo de tener sexo. ¿ No que salías como con tres minos? ¿Qué pasó con el antropólogo?
- No, si no se trata sólo de eso.- Y me empieza a explicar eso de que a pesar de que es feliz sola, quiere a alguien que le diga y haga “añuñú” cuando no se siente bonita, que la escuche y que entienda sus problemas en el trabajo, etc.
- Oye, igual un sicólogo te puede ayudar.
- No, no es eso, es mucho más que eso. Me quiero ENAMORAR.
- Ah! Eso.
Yo escuchaba atentamente lo del “añuñú”, hasta que sonó su teléfono celular. Y ella respondió evidentemente molesta, ante la interrupción de su oda a los “añuñús”.
- ¿Alo? Sí, ya se que me atrasé. Llego en media hora más. No, no estoy en el trabajo, estoy con una amiga. Sí, ella misma. No, no me interesa si te vas. Oye para, ¿Qué te creí que soy? Filo, ándate nomás, yo me quedo acá. Ya, chao. Sí, tú también. ¿ No entendí que estoy ocupada? ¡¡Vete al cuerno si quieres!!! ¿ Me estás amenazando? Mira gueón, a nadie le doy explicaciones nunca y tu no vas a ser la primera persona a la que lo haga, ya te dije que voy a llegar tarde, que me atrasé en al pega y que estoy con una amiga. ¡¡¡¡No me guei!!! - Y mi amiga corta su celular.
- ¿Me decías algo Maca?- Siempre yo tratando de no meter el dedo en la herida.
- Na po! Es este hueón. ¿Cachaste? Se cree que porque tiramos dos veces me puede andar controlando. Si los minos no entienden que uno trabaje, que tenga vida. O que se salga a tomar un trago con una amiga.
- Hmmm... Si po, obvio.

martes, febrero 27, 2007

FRIGUDEZ NEURONAL Y MENOPUASIA EMOCIONAL


Las mujeres escriben mal. Pésimo. Más que mal. Sí, soy taxativa y absolutamente lapidaria con la plumas féminas. ¿Que cómo puedo pensar algo así si soy mujer? Ése es precisamente uno de lo problemas. Pensar que si uno es mujer tiene que apoyar la pseudoliteratura femenina porque resulta que entre las piernas tenemos lo mismo. Me niego. Y como ejemplo ni siquiera voy a hacer mención de Isabel Allende –muy fatal ella- o Marcela Serrano –a ella sí que no la tolero, ni a las mujeres que la encuentran buena de verdad, o sea, que no las predetermina su condición sexual, si no que efectivamente creen que leen literatura-.
Acabo de deshacerme de la columna de Consuelo Aldunate en la revista Ya, y su contraparte masculina, Marcelo Birmajer. Éste último no es un exponente de la mejor narrativa de nuestro paisito, pero al menos tiene esa ironía y la capacidad de reírse de su género y de sí mismo, sin mayores prejuicios. Bien. Me entretiene.
¿Ella? Ella representa TODO lo que no me gusta de la literatura hecha por mujeres. Que siempre es taaaan femenina, taaaan sensiblona y por supuesto, taaaan centrada en el objeto de deseo de siempre: hombres. Por eso me cargan. ( Ojo que es una simple columnita, imitación chanta de Sex and the City, que también es una idiotez).
O sea, ni siquiera es el hecho de que escriban sobre hombres, sino que expresen de un modo tan vulgar lo mal que les va con ellos, lo triste que están por la carencia de un falo y lo que conlleva la carencia sexual-afectiva. Como si a todas las mujeres les fuera mal con los hombres. Y como si siempre fueran las bueeeeenas y pobres víctimas. Me gustaría leer sangre femenina, carne femenina. Algo que hable de mujeres de verdad. No puedo creer que estas sean las exponentes de la literatura del supuesto sexo débil, si lo único que representan es frustración sexual, frigidez neuronal y menopausia emocional. Ante mi despotricamiento un amigo me retruca "¿Por qué una mujer así no escribe?". Mi respuesta es que simplemente están demasiado ocupadas viviendo, disfrutando, no pierden tiempo en rollos fastidiosos.

domingo, enero 28, 2007

TÍPICA FORMA DE EXPRESAR AMOR DE UNA MUJER


Ya no pienso más en tí. Ya no extraño tu presencia, ni espero tus pasos firmes al otro lado de la puerta. Dejé mi sombra en el dintel, y me rearmo célula por célula, despúes de tu arrollador paso por mi existencia. No maldigo el haberte hallado en mi camino, ni meterte en mi vida. No. Dejé de pronunciar tu nombre mientras duermo, y me da lo mismo lo que pase en tu vida. Haz lo que quieras, pero lejos de mí, donde no te vea, y no pueda encontrar algo en referencia a tí. Me siento feliz, feliz de que ya no me importe nada de tí, de haber borrado cualquier vestigio tuyo de los rincones de mi casa triste, de mi habitación que hoy sólo lleno conmigo. Soy libre, y me río cada día de que no estés meridianamente cerca, de no oir tu voz, de que no me llames, no me busques. Qué bien se siente saber que tengo el mundo para mí; de haberlo sabido antes, habría sido yo quien hubiese dicho bye, bye baby!. Y sí, te juro que esto es lo último que te escribo, maldito puerco asqueroso, cerdo farsante. Púdrete, hjo de puta. Fuiste un idiota, pero ¿Sabes? ¿Sabes? Yo sé que puedo ser feliz, en cambio tú, tú jamás vas a encontrar a alguien que te dé tanta entrega como la que yo prodigué, porque ¡Nadie te va a amar como yo lo hice!...¿ Lo sabes , cierto?... Y si lo sabes ¿Por qué no vuelves? A veces me quedo pegada a la puerta, sólo por si acaso. Maricón.
( Esto ocurre mientras el supuesto pobre cerdo farsante lo pasa de maravillas)

viernes, enero 26, 2007

TIPICO MOMENTO DE ESTUPIDEZ FEMENINA( disculpenme, aquellas que no son así)


Te invito a que desandes tus pisadas, que retrocedas, des vuelta y no vuelvas. A que no sigas sosteniendo esa mirada tierna cargada de audacia y rebeldía. Quiero que tomes todas tus huellas digitales de mí, y que el olorcillo, ése olorcillo fragante se vaya de mi almohada tras de ti. Aunque signifique abrazar la nada y comerme el vacío. No repitas el acto de marcar mi número, de leer mis notas, de buscarme. Porque si por alguna idea loca decides hacerlo, del mismo modo que lo hiciste ayer, anteayer y hoy, no voy a tener la capacidad de renunciar, y te habrás condenado a estar libremente atado a mi. Y de paso en tu idea libertaria me arrastrarás a mi. O sea, que en realidad, y sintiendo sin pensar, no te olvides de cómo huelo, ni desandes los caminos, ni desaprendas tu mano en mi cabeza, ni tu tierno despertarme. Y olvida lo que acabo de escribir. Fue sólo un instante de idiotez.

martes, enero 16, 2007

EN UN PELOTÓN DE MUJERES


-Soldado ¿Y su fusil?
-Eh....( cara ad hoc, de alguien que ha perdido algo importante)..se me quedó allá.
-Vaya a buscarlo. Pero en punta y codo- ordena la Teniente Daniela Gómez a una joven Dragoneante de la Escuela de Suboficiales del Ejército, que sin dudarlo se tira al suelo y comienza a reptar por él, hasta alcanzar el lugar donde esta su fusil. Y regresa.
-Todo en orden , mi teniente.
- Siga en lo que estaba entonces.
La joven, de no más de 20 años viste uniforme de camuflaje, una trenza corta –obligatoria- y un gorro militar. Tiene cara de sueño y con las manos llenas de picadas de insectos y las uñas medio negras carga su fusil. A unos cuantos metros está el resto de sus compañeras –80 en total- a quienes deberá velar el sueño por el resto de la noche. Son apenas las 02:00 AM.
Las soldados duermen en estrechas y poco cómodas carpas levantadas en un claro de un bosque donde los zancudos se dan un verdadero festín con ellas durante los diez días que dura la campaña, y que han esperado con ansias. Estamos en Pichicuy y esta es la empresa que pone fin al primer año de los soldados Dragoneantes, de la Escuela de Suboficiales del Ejército.
“Me gusta la adrenalina, siempre quise ser militar”, responden cuando uno les pregunta por qué. Por qué las armas, los bototos que hieren los pies, y un uniforme que hace insoportable el calor del verano y el frío del invierno. Y sólo es posible entenderlo cuando uno es parte de ese mundo, y se embarca con ellas.
Los oficiales se han esforzado al máximo preparando lo mejor posible cada una de las simulaciones de guerra: a campo travieso, en ciudades con terroristas, en la noche, de día, con obstáculos etc. La extenuante jornada comienza cerca de las 5 de la mañana y culmina cerca de las 2:00 AM. No hay descanso, sí mucho sueño.
Es de noche. Y los cuatro batallones en que se dividen los cerca de 800 alumnos becados de la Escuela de Suboficiales están en trincheras y centros de observación. Con visores infrarrojos para la noche, y la indumentaria necesaria – que incluye camuflaje- tienen que describir la situación del enemigo: Posición, acciones en el campamento adversario, número y otras cosas útiles al momento del combate. Lo importante es hacerlo sin hacer ruidos. No hay mucha diferencia con las tantas imágenes que llegaban por satélite de tantos conflictos en localidades lejanas: Kuwait, Irak 2003, Bosnia, Serbia, Kosovo. Se siente la adrenalina de ellas por la sangre, la tensión, el pulso, la concentración. En cada una de las actividades es imposible no recordar a Rambo, Misión del deber, Pelotón, y con el uniforme militar puesto y bototos gigantes es imposible no sentirse en busca del soldado Ryan.

No es juego
Es de día, y una ciudad destrozada por los bombardeos está llena de francotiradores solapados, agazapados y camuflados. Hay que entrar al pueblo. Mi grupo está compuesto por cuatro personas- dos de ellas mujeres- quienes revisan con las manos que no haya explosivos o detonadores en la puerta de una construcción de dos pisos a la que vamos a entrar. Antes de pasar por el dintel, de una lluvia de balas, una me da en la rodilla. Dolor: Agudo, intenso, que se intensifica con las granadas de humo y no deja respirar. Me retiro. Alcancé a disparar cuatro o cinco veces. No sé si le di a alguien, al enemigo, que nunca tiene rostro, que simplemente es el adversario.
Si los proyectiles no fueran de pintura, me habría quedado sin pierna. Y sin grupo. Al final, el comandante tiene tinta en el pecho, la cabeza, las piernas. Habría durado menos de 10 minutos. El resto del grupo no está mucho mejor. Pero todas están extasiadas. “¿Le diste a alguno? ¿ Dónde estaban? ¡¡En la Iglesia, al frente, ¿no lo viste?”. Las risas y el festejo no dan tregua. Y no puedo negarlo: es fascinante.
Hoy no hay balas, es sólo estrategia. Las soldados deben informar de lo que ocurre con el enemigo, y aplicar técnicas de ayuda a heridos. Son unas cuantas hectáreas en las que se van a encontrar con una serie de experiencias que con suma dedicación el capitán Roberto Ovalle –camuflado, igual que ellos- ha preparado para los más jóvenes. Los alumnos llevan tenidas de camuflaje realizadas con sus propias manos. Corren, se arrastran, con mochilas, cantimploras y armas en mano.
“¡¡Mi pierna, mi pierna!!!!”. Se escuchan los gritos y alaridos de alguien. Al llegar al lugar, hay sangre, pedazos de tripas y la ausencia de media pierna de un soldado que despavorido grita en lo que se supone fue el campo de batalla.
Un grupo de cuatro mujeres soldados llega.
-Torniquete- dice una de ellas, mientras le sostienen los brazos y sus compañeras tratan de hacer lo mejor.
- No, no hay que entablillar, un torniquete, presiona, se va a desangrar, presiona la herida.
- ¡Mi piernaaaaaa!!!! grita el soldado, que si hubiera estado herido de verdad habría terminado peor de como lo encontraron. Y bueno, echando a perder se aprende.
Pero la cosa deja de ser juego para mi. Ellas y ellos se lo toman en serio, y es posible captarlo en el polígono de tiro, donde con fusiles SIG entrenan la puntería. Son 10 carriles, en cada uno de ellos se simulan pequeñas trincheras, donde podría eventualmente estar el enemigo.
Me pasan un fusil y disparo. Poder. El arma confiere un poder especial, disparar otorga una extraña sensación, placentera, dan ganas de seguir, seguir y seguir, aunque por supuesto, no le esté dando a nada.
Al poco rato pruebo con una ametralladora, que se usa para simular el ruido de un conflicto de verdad. Es sólo ruido, son balas de fogueo, grandes balas de fogueo. Cuando estamos en lo mejor, un sonido sordo. El silencio. La persona que debe levantar el blanco en el carril uno no lo levanta. No se oye nada. “¿Qué onda?” Le pregunto al que sostiene la corrida de balas de la ametralladora. “Puede estar muerto”, me responde. “¡Yiaaaaa!” Me burlo, hasta que me doy cuenta de que el fusil SIG tenía balas de verdad. No, no era un juego. Y no sería la primera vez que hay una accidente, me explican. Trago saliva. Y miro hacia el foso del carril uno: quien está adentro no responde. Trago saliva. ¡La radio estaba mala, por eso no respondía! Dice alguien. Alivio. Parece juego, pero esta cosa es seria. De verdad seria. Y a ellas les gusta.

viernes, diciembre 22, 2006

MIL GRACIAS, A TODOS


Cuando comenzó este año, no pensé que terminaría de esta forma. Pocas cosas de las que me ocurrieron, que hice y deshice las tenía proyectadas. Ninguna, tal vez.
Hoy ya no tengo expectativas. Vivo al día, esperando que la vida me sorprenda. Del mismo modo que espero que un buen libro me sorprenda en el siguiente capítulo.
Más que un año ha sido un período - de más de un año, debo decirlo- en el que metí a una especie de montaña rusa con tobogán incluido. No ha sido malo. Tampoco perfecto.
Aprendí a despedirme de cierta gente, y a bienvenir a otros que se integraron en mi vida.
Me he caído, me he parado. Lo más importante es que respiro, que estoy viva. Le quiero dar las gracias a la gente buena, honesta y maravillosa que ha estado conmigo, ustedes saben quienes son. Esos amigos que me ayudaron a respirar cuando estaba en pleno paro cardíaco, respiratorio y existencial. Ustedes bien saben los motivos. Y siguen estando aquí, conmigo. Gracias por darme su confianza, su cariño y sus secretos, por compartir sus vidas conmigo.
Felicito a mi amiga-polola Pancha, que se nos casa el año que viene y que encontró un corazón valiente, fuerte y amable para compartir su vida y la almohada. A Fabiola, que pisó el palito este año que se nos va y que está formando las bases de su futuro con un chiquillo güeno.
No puedo olvidar a ese par de amigas mías que no están acá: Bárbara y Paula. No saben cómo las echo de menos. A Bárbara por sus locuras, por su inocencia y su lealtad a toda prueba: eres más leal que un gato, querida. Gracias por haberme contado aquello, que me permitió empezar una vida de verdad, real y alejada de mentiras y engaños cobardes.
Paulita, que te fuiste lejitos. ¡Cómo extraño tu cerebro! Cafés y piscos sour eternos, llenos de conversación inteligente, coherente, entretenida. La mujer más asertiva que he conocido, lejos. Un saludo a tu chico bello, que te raptó y te llevó hasta España. A ambas, vuelvan pronto.
A Ivonne, una loca de patio con actitud y estampa de cordura. Mi niña bella, no sé cómo, pero algo me dice que las sonrisas están esperando en alguna parte. Y te esperan a ti: a tu oreja atenta, tus palabras precisas, tu corazón lleno de cientos de corazones soñadores. Qué linda persona encontré en ti. Aunque seas de la Pontificie. Mi querida amiga, muchas gracias por tu nueva y hermosa amistad.
Cero mención a los malos amigos.
Muchos abrazos a los que postulan para el cargo de amigos, que son varios. Espero verlos a todos el próximo fin de año, ya graduados de amigos de Dalia. Una tarea no siempre fácil, porque esta gata trotamundos ríe tanto como llora. Se protege, cuida, esconde, maúlla y ronronea. Y no sólo carretea.
Mención especial para mis amores: pasajeros, intensos, débiles, fuertes, obsesivos, despreocupados, y siempre libres.
También le dedico un pensamiento a los truhanes que me hicieron daño: al loco que me asaltó en San Diego, al compañero de pega mala onda, al chofer de micro insoportable. Al que por algún motivo no me soporta. A ellos, les deseo un feliz año y una feliz navidad. La vida cobrará la cuenta, no yo.
Y a ti, el evento cataclístico de mi año, sólo te digo bye, bye, baby, bye,bye. Como a los otros truhanes, la vida cobrará el cheque en garantía que guardo en el bolsillo. No yo. A pesar de todo, a ti, y a los hermosos seres que he mencionado, y a un montón de gente que no mencioné, les deseo un navidad preciosa. Y que el nuevo año les haga recuperar la cordura a quienes lo necesitan con urgencia. Le traiga el amor al que se siente solo ( un amor bonito, no feo, ni pobre , ni triste, ni mediocre, ni tuerto). Deseo enormemente que los perdidos se encuentren a sí mismos. La felicidad está en cada uno de nosotros, no la encierren, déjenla salir. Un abrazo enorme. Yo ahora seguiré mirando y ronroneando a la luna. Hasta el año que viene.