jueves, noviembre 23, 2006

Shakira , ex pololos y sapos con guata


"Este adiós no maquilla un hasta luego
este nunca no esconde un ojalá
estas cenizas no juegan con fuego
este ciego no mira para atrás
este notario firma lo que escribo
esta letra no la protestaré
ahórrate el acuse de recibo,
estas vísperas son las de después
a este ruido tan huérfano de padre
no voy a permitir que taladre un corazón podrido de latir
este pez ya no muere por tu boca
este loco se va con otra loca
estos ojos ya no lloran más por ti."
J. Sabina


Shakira, Palacio de la Moneda, yo reporteando y de pronto mi ex. Cuando menos te lo imaginas. Que no se acerca a saludar. Yo menos. Que mira, pero no mira. Yo definitivamente no quiero mirarlo. Al final con cara de muchos amigos me dice “hola, ¿Cómo estas?”. Y en un microsegundo empiezo a preguntarme qué se cree este hijo de puta. ¿Querrá que le pregunte cómo está con su muppet- mina?. Bien, le digo con cara de muy pocos amigos, sin mirarlo y me voy.
Ya en la noche, repasando mi jornada al lado de mi gata ronronera, no pude evitar preguntarme en qué momento un hombre maravilloso se transforma en sapo ¿ Será contagioso? Y si es así ¿Quién le pegó ése mal? ( Bueno, yo se bien quién fue la fuente contaminada en este caso).
Entre cigarro, cigarro, vino blanco y coca cola light, con gata maullando, libro en mano y música encendida, me di cuenta de que hay cosas que uno no supera hasta que con el paso del tiempo las vuelve a enfrentar. Así nomás, de golpe. Aunque eso signifique sólo un “bien”.
Me explico: Ya no fui la políticamente correcta niña buena de siempre que te desea lo mejor del mundo aunque me hayas hecho mierda. No, ahora simplemente me dejé fluir sin hacerme la tontona nada me importa. Y honestamente me sentí bien. Y entiendo que superar las cosas no implica que nada te importe, o hacer como que nada te dolió nunca, también implica asumir lo que uno sintió. Y claramente no tengo motivos para tener bellos y rosados sentimientos hacia ex hombres y actuales sapos venenosos y escamosos. ¿O eso sientes si un ladrón te asalta? ¡¡¡¡No po!!! Uno siente rabia, no que al ratero le vaya bien y que se compre muchas cosas con la tarjeta de crédito y los billetes robados de TU –osea mí-cartera.
Debe ser por eso que salí sintiéndome tan bien de Palacio. Con mi existencia común ( soy una chica común) a cuestas y sintiendo mis emociones a flor de piel, junto el sol de la tarde. A fin de cuentas no soy princesa, no dejo zapatos botados y no quiero ni príncipes ni sapos venenosos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Galla... eso de "muppet-mina" sonó a despecho.... que culpa tiene la otra???

Dalia Rojas dijo...

No, no es despecho, es constatación de un hecho objetivo, que además no digo yo, sino la realidad. La niña "no es muy agraciada que digamos", dijo mi ex y escribió en una carta una vez.